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Neumáticos y Llantas

NEUMÁTICOS

 

Revisión de la presión de inflado

La presión de un neumático siempre debe medirse en frío y no se debe reducir nunca cuando está caliente.

Un bajo inflado provoca un exceso de flexión y un sobrecalentamiento de los materiales que comporta un deterioro del neumático y un desgaste precoz e irregular.

Un sobreinflado comporta una reducción del área de contacto entre el neumático y el asfalto, aumentando las probabilidades de sufrir daños accidentales y desgastes precoces en el centro de la banda de rodadura.

Controles periódicos

Los neumáticos (incluido el de recambio) deben de examinarse regularmente y la presión de inflado debe comprobarse mensualmente y/o en caso de un largo viaje.

Gracias al profundímetro podemos conocer la profundidad de la banda de rodadura. Cuando la profundidad del dibujo es de más de 3mm los neumáticos están en buen estado, cuando es menor a 3mm hay peligro con lluvia y 1,6mm es el límite legal de uso.

Revisión de Índice de carga y del código de velocidad

El índice de carga es un código numérico que identifica la capacidad de carga máxima permitida mientras que el código de velocidad es un código alfabético que identifica la velocidad máxima permitida.

 

Permutación de neumáticos

Se recomienda cambiar los neumáticos de eje en función de las indicaciones del manual de manutención del vehículo o, cada 8.000-10.000km, sin cruzarlos, para optimizar así el desgaste y rendimiento. Esta recomendación es para vehículos con igual medida en ambos ejes.

LLANTAS

El cuidado de tus llantas es algo esencial para el buen funcionamiento de tu vehículo.
Las principales ventajas técnicas de la aleación:

  • Peso reducido: menos desgaste de los componentes mecánicos.
  • Mejor refrigeración de los frenos.
  • Mejor absorción en caso de impacto.

 

Te recomendamos:

Utilizar productos limpiadores específicos. Los productos ácidos dañan el lacado de la llanta.
No es recomendable dejar actuar productos abrasivos sobre la llanta durante un tiempo prolongado.

Existen dos tipos de llantas (principalmente), según el material del que están compuestas, las llantas de: chapa de acero y las que emplean otros tipos de aleaciones (por ejemplo: aluminio o magnesio).

Las llantas de acero son la opción más asequible y probablemente la más popular en el mercado.

Las llantas de aluminio destacan por su mayor seguridad en cuanto a la conservación de una temperatura adecuada, esto es debido a que proporcionan un mayor flujo de aire hacia el equipo de frenos del coche. Además son más ligeras que las llantas de acero y el material es mucho más resistente.